martes, 25 de junio de 2013

Un mapa más completo: El gráfico de Eysenck

Según se cuenta en la Web, la primera persona que diseñó un sistema de representación de las posiciones políticas, utilizando dos ejes perpendiculares, fue Hans Eysenck, en su libro de 1964 "Sense and Nonsense in Psychology".  A partir del espectro tradicional 'derecha-izquierda', Eysenck añadió un eje vertical que representaba desde las tendencias autoritarias (tough-mindedness) a las tendencias democráticas (tender-mindedness).

No he sabido encontrar el libro de Eysenck, y menos aún en versión castellana (si es que existe) para comprobar con mis propios ojos, según es mi costumbre, que el gráfico que se le atribuye es suyo y que está fielmente reproducido en la red. 


Si el gráfico de Eysenck es el aquí reproducido, no me acaba de convencer. Me gusta más, desde luego,  que el atribuido a Nolan por una razón fundamental: El sistema de Nolan esta concebido bajo la premisa de que solo se puede ser liberal en una escala de 0 a 100 e individualista, en una escala de 0 a 100. En ese sistema uno solo puede ser un 'malísimo liberal' (0,0) o 'un buenísimo y extraordinario liberal' (100,100).  Para él no existen otros espacios políticos distintos al liberal. El mapa de Nolan es un mapa amputado: le faltan tres cuartas partes del planeta político. Para Nolan solo existe el cuadrante N.E. y además, girado 45º. 

Es como si me presentara en clase y dibujase en la pizarra un mapamundi como éste:


Mis alumnos pensarían que solamente me he aprendido la cuarta parte del mapa. Y si encima lo giro, correrían rumores de que me he dado a la bebida. 

Me gusta más el gráfico de Eysenck, porque está entero. Los ejes acogen la totalidad del espacio político. 

En la representación de la dimensión económica es posible encontrar acomodo para los que piensan que la economía tiene que organizarse en base a la propiedad privada individual, la libertad de empresa y las leyes del mercado. Para ellos hay una infinidad de puntos en toda la mitad derecha del gráfico.  En la mitad izquierda, es posible situar los infinitos matices que presentan las posiciones de aquellos que entienden que, en la organización de la economía, la propiedad pública y el colectivismo son elementos importantes y que la intervención del Estado como agente de redistribución de la riqueza es fundamental.

Cuando se representa la forma de organizar el poder coactivo del Estado sobre la sociedad, el semiplano superior, acoge a todos aquellos que son partidarios de una capacidad coactiva creciente de los poderes públicos, mientras que en semiplano inferior se ubican todos aquellos que defienden la importancia creciente de las libertades colectivas e individuales por encima del poder coactivo del Estado.

Lo que no me gusta del gráfico de Eysenck, al menos tal y como está rotulado, es la distinción de cuatro 'sistemas' separados entre sí, de modo que se sugieren como continentes aislados. Esas cuatro manchas de colores distintos, sin transición ni gradación sugieren la propuesta de fronteras geométricas, artificiales, que no se corresponden con la realidad. 

La manía pseudo-didáctica de simplificar, con la excusa de facilitar el aprendizaje, con frecuencia falsea la realidad y casi siempre confunde el conocimiento de las cosas.

En el gráfico de Eysenck,  de nuevo, encontramos esa incitación simbólica al adoctrinamiento, en base a una rotulación tendenciosa: Aunque los 'totalitarios' deberian ocupar toda la banda superior del gráfico, de nuevo se les situa solo en la IZQUIERDA, mientras que los autoritarios de la DERECHA, solo son 'conservadores'. De modo análogo, los socialistas y los liberales, aunque opuestos entre si, estan todos en el 'sur', es decir, en la mitad no autoritaria del mapa. Insinuar, aunque sea por omisión, que no hay socialistas ni liberales AUTORITARIOS, es pura falsedad y no un simple descuido.

A riesgo de distinguir excesivos matices y hacer la representación demasiado compleja, había que encontrar la forma de combinar la información transportable al espacio determinado por esos dos ejes, de una forma más matizada y gradual. 

A partir de ese Gráfico de Eysenck empecé a elaborar mi propio 'sistema de representación', combinando tres gradaciones de color y superponiéndolas:
  • Gradación vertical desde el color negro donde se situarían las ideas totalitarias, hasta el blanco, donde se situarían las ideas libertarias.
  • Sobre esa base de tonos de gris, la mitad izquierda del mapa se rellena de rojo que se degrada y se difumina según se aproxima al centro.
  • Sobre la misma base, la mitad derecha se rellena de un azul que se degrada y difumina según se aproxima al centro.
El resultado de esa mezcla de colores es algo similar a lo que puede verse en el siguiente gráfico:




La convención global en la que se basa es muy simple y muy fácil de aprender:
  • Cuanto más oscuro es el color, más cerca estamos del totalitarismo, de las posiciones autoritarias, de las ideas conservadoras y de la aceptación de principios morales intransigentes
  • Cuanto mas claro es el color, más cerca se está de las ideas progresistas, de la tolerancia moral y de la afirmación de la libertad personal frente a la autoridad estatal.
  • Sobre cualquier linea horizontal, la mayor intensidad de color desde el centro a los extremos, representa la radicalización progresiva de la oposición económico-social entre izquierda y derecha
De este modo, todas las posiciones en el espectro Izquierda-Derecha, son susceptibles de ser matizadas en función de su propensión a la libertad o al totalitarismo. El sistema de representación parece bueno a primera vista.

Otra cosa distinta, es poseer los instrumentos necesarios para medir con precisión sobre ese plano cartesiano, los ángulos y las distancias.  Ya tenemos un sistema de coordenadas que podemos llevar a la pizarra. Ahora, para dibujar un mapa sobre él, necesitamos, para empezar,  enormes cantidades de medidas fiables que nos permitan dibujar continentes y situar en ellos a sus habitantes.

Y antes que nada, necesitamos una brújula,  para orientarnos... Porque, en esto de la política, pese a la ebullición de la protesta, pese a la movilización frente a la crisis, todos andamos un poco perdidos. Y, en especial, mis alumnos, a los que el estudio de la Historia, les obliga a transitar por un terreno que le es extraño y por el que no tienen, de entrada, un interés especialmente acusado.

viernes, 21 de junio de 2013

El "mapa" o La Carta de Nolan: (2) La propuesta renovada.






Aunque el gráfico propuesto inicialmente por Nolan constituyó un acierto propagandístico inmediato, sus partidarios debieron darse cuenta bastante pronto de tres fallos de diseño que merecían la introducción de ciertas modificaciones:



  • Era conveniente que el eje Derecha-Izquierda recobrase su posición horizontal habitual, porque la posición diagonal convertía en incomprensibles la significación de las posiciones extremas. 
  • Como consecuencia directa de esa inclinación del eje Izquierda-Derecha, los libertarianos más avanzados, a los que se quiere presentar como los mayores defensores de todas las libertades, tienen  la misma posición sobre el eje X, que la extrema derecha tradicional.
  • Los territorios o espacios asignados a cada posición política son indeterminados, inconcretos, sin fronteras, sin límites definidos: cuatro rótulos, uno en cada esquina, son la única indicación, puramente alusiva a la posición de cuatro grandes grupos conceptualmente mal definidos y peor diferenciados.
Esas modificaciones se introdujeron tempranamente a través de una sencilla convención: se trata de levantar el eje X (Libertades económicas) imprimiéndole un giro de 45º en sentido contrario a las agujas de un reloj.
Mediante esa operación, tan sencilla y arbitraria como legítima, los problemas quedan resueltos de un plumazo, originando lo que aquí hemos llamado la propuesta renovada del Mapa de Nolan.


Para empezar, el tradicional eje Izquierda-Derecha, recupera su habitual posición horizontal.

Pero lo más importante en este nuevo diseño, es que los libertarianos-liberales, han logrado escapar de esa molesta posición visual que los identificaba con la extrema derecha y se han venido a colocar en una posición de alto contenido simbólico: no están ni en la derecha ni en la izquierda. Y tampoco están en el centro sino, literalmente, por encima de todas esas 'trasnochadas' posiciones. Y desde luego, en el extremo opuesto a los totalitarios. ¿Alguien puede soñar con ocupar un lugar más privilegiado y glamouroso en el hostil y peligroso planeta de la política?

Tratándose de un espacio tan deseado resulta imprescindible ponerle límites, barreras, verdaderos muros de contención que delimiten ese territorio. El desacomplejado narcisismo de los libertarianos provoca la ensoñación de que todo el mundo quiere ser liberal. Y eso le lleva a marcar su territorio para prevenir las oleadas de inmigrantes irregulares que inexorablemente querrán invadirlos.

Es por eso por lo que, siguiendo entrañables tradiciones americanas,  empuñaron el tiralineas y trazaron las rectilíneas y geométricas fronteras de su territorio, diseñando al mismo tiempo los territorios de los demás, como todo creador que se precie, a su propia imagen y semejanza. De todos, menos de ese territorio llamado centro, cuya función principal es la de ser vecino de todos los demás, para evitar que ellos sean  vecinos entre sí.

Colocar a un individuo dentro de ese mapa es extremadamente sencillo. Tan simple como contestar a un breve test con el que se establecen las coordenadas cartográficas del punto a ocupar en el 'espacio Nolan'.
Una versión ampliada del test, correctamente redactado en castellano puede encontrarse AQUI.

Yo lo he cumplimentado. He pulsado, lleno de zozobra, el botón de 'Enviar Test'  y en mi pantalla  ha aparecido este hermoso cuadrado*:



Mi corazón apenas si puede resistir este gozo repentino y visceral: ¡Soy un progre certificado!. Y no un progre cualquiera, no. Soy más progre que los del PSOE y los de IU. Al menos en lo 'social', en lo relativo a las libertades personales, pues en lo tocante a las libertades económicas soy un vendido al capital: estoy en la misma coordenada peligrosamente derechista que el PSOE, que como todo el mundo sabe, es igualito que el PP. Eso si lo miramos desde la posición IU, claro está. Porque visto desde la posición del PP, estoy 40º a su izquierda, o sea, un izquierdista radical, un peligroso zapaterista. Hasta aquí todo normal para alguien que se reconoce socialdemócrata, como ya puse de manifiesto en un post anterior dedicado a Antonio Muñoz Molina.

Lo que inquieta mi ánimo es la proximidad de mi posición a los libertarianos-liberales. Si os fijáis, un par de respuestas más reflexivas, más 'centradas', un par de dudas... y ficho por el Partido Liberal. ¡Que cosas! ¿no?. Tenía que salir de la duda y repetí el test. Por si mis respuestas hubiesen sido demasiado precipitadas y espontáneas. Pero nada: salvo que uno quiera hacer trampas en el solitario, el establecimiento de mis coordenadas políticas era correcto.

De todas formas, me encontraba perdido en ese espacio. No soy socialista (del Psoe), No soy comunista (de IU). No soy libertariano (del PL). ¿Soy cripto-anarquista? ¿Eco-pacifista, quizá? ¿Un maldito pequeño-burgués errante que no sabe donde va?. La duda me corroe las entrañas.

Necesito una segunda opinión. La opinión de un experto. Necesito ir a las fuentes de la cartografía política libertariana. Me voy a América a hacermelo mirar. Aunque me cueste un pastón en traductores. Me he dirigido a un famoso, eficiente, y popular Consultorio privado fundado en 1985, que aplica el test político más pequeño del mundo. Me refiero a la organización "Defensores del Auto-gobierno", cuyo fundador inventó otro test más escueto y preciso: el  World's Smallest Political Quiz.

Naturalmente, también lo he cumplimentado con sumo cuidado. Menuda sorpresa. Esta es mi nueva posición en el mapa de marras. (Perdón, quise decir de Nolan, que no quiero problemas con los derechos de propiedad intelectual).


Ésta es mi nueva posición en el mismo sistema cartográfico. Ahora soy un Estatista, un nuevo concepto para definir lo que antes nos habían presentado como Totalitario o Populista. Me han debido de espiar. Han debido de leer, antes de que yo mismo lo publicara, mi inquietud por estar tan próximo a los libertarianos. Y me han premiado alejándome de su entorno. Se lo agradezco infinito, porque, al menos, no seré candidato a que los de Izquierda Anticapitalista me incluyan en una posible lista de 'scrachables' y eso siempre da un sosiego. Pero me han cubierto de vergüenza y han destrozado la imagen de demócrata que con tanto esfuerzo y contención de mis inclinaciones naturales, me había venido labrando en los últimos 50 años.

Menos mal que a mi provecta edad,  una larga experiencia me ha enseñado a sobrellevar estos soponcios menores y no resulta necesario, ni siquiera, elevar la dosis de pastillas para la tensión. Pero vaivenes como este, no son aconsejables para adolescentes. ¿Se imaginan los problemas de inseguridad, los trastornos de personalidad que puede generar en estudiante de la ESO, que un test recomendado por su profesor los someta a estos bruscos cambios de posición en su universo político? ¿Quién podría hacerse responsable de las consecuencias el shock  post traumático correspondiente? Yo desde luego, no me arriesgo a que el departamento de Orientación me llame al orden y emita un informe desfavorable.

Lo que es en mi pizarra, estos mapas, ni en pintura. Y no por nada, ¿eh?. Que yo me los he estudiado y los he considerado con cariño. Incluso que me han dado una alegría y cuando me he visto yo más progre que el PSOE y que Izquierda Unida, casi que me ha dado la idea de hacer un donativo anónimo a la causa.  Pero es que lo que yo quería, no era llevarme una satisfacción, sino encontrar una herramienta para explicarle cosas a mis alumnos.

Y estos mapas, incluso en su versión renovada, sobre todo en su versión renovada, son sesgados, imprecisos, conceptualmente confusos en la denominación y delimitación de los espacios políticos, procedimentalmente arbitrarios, pues según quien te haga el test, puedes aparecer en una esqina del mapa o en la contraria. Y se trata de aclarar, de explicar. No de confundir y adoctrinar.

* Un argumento adicional. Ignoro la razón por la cual, estos señores libertarianos encargados de publicitar el gráfico, se han empeñado en llamarle rombo a la figurita. Por mas vueltas que se le de a un cuadrado, este sigue siendo un cuadrado. Como todo el mundo sabe, el rombo tiene sus lados y sus ángulos iguales dos a dos, mientras el cuadrado tiene TODOS sus lados y sus ángulos iguales. Parece mentira que discípulos conspicuos  del Sr Nolan, al que presentan como una lumbrera del MIT, tengan ese desprecio tan pertinaz por la precisión terminológica.  Razón de más para fundar mi decisión de no emplear este material en mis clases. Que esto llega luego a mis compañeros de Matemáticas y me hacen un escrache en la Sala de Profesores que tengo que pedir amparo. Y hasta ahí podríamos llegar.

lunes, 17 de junio de 2013

El "mapa" o La Carta de Nolan: (1) La propuesta originaria.

Los profesores de 'Ciencias Sociales' solemos afrontar un incómodo problema didáctico, cuando tenemos que explicar a nuestros alumnos cualquier cuestión relacionada con la ubicación de una persona, un grupo o un partido en  en lo que, habitualmente, viene llamándose 'el espectro político'.

Dejando aparte cuestiones relativas a las actitudes previas con las que llegan nuestros alumnos a las aulas y que configuran, en general, un perfil de desmotivación e incluso de motivación negativa frente a las cuestiones más netamente políticas e ideológicas, lo cierto es que los profesores de Historia nos encontramos con que los libros de texto, suelen utilizar el consabido gráfico del espectro político lineal y,  a veces, los gráficos semicirculares que evocando la disposición en hemiciclo, pretenden representar el 'arco parlamentario'.

Hace ya bastantes años intenté buscar formas de representación gráfica de las posiciones políticas, que fuesen capaces de superar el modelo del espectro electromagnético, utilizado en la sociología política clásica, según el cual las ideologías y los programas de los partidos pueden representarse como un continuo lineal que se extiende desde la extrema izquierda a la extrema derecha, o viceversa.

Ese modelo presentaba grandes contradicciones y carencias, que a menudo resultaban descubiertas y subrayadas por mis alumnos. Llegó a ser notorio el interrogante planteado cada curso acerca de la posición que podrían ocupar en ese espectro el comunismo y el fascismo ( o bien personajes como Stalin o Hitler) a los que el esquema clásico tendía a representar en cada uno de los extremos, cuando las características con las que se describían en sus libros, esas ideologías y esos personajes, les hacían parecer mucho más próximos entre sí.

Otra diatriba típica, cada curso, era la de encontrar una explicación razonable a la cuestión de cómo deberían representarse el comunismo y el anarquismo: si el primero a la izquierda del segundo o viceversa.

Desde que empecé a utilizar internet en el aula, busqué por todas partes representaciones gráficas alternativas y enseguida encontré una propuesta muy popular, que hacia furor por los foros liberales de internet: Un gráfico atribuido de modo incierto a David Fraser Nolan  al que algunos no dudan en llamar el 'mapa de Nolan',

¿Un mapa del espacio político? me pregunté al conocerlo. Consideré el gráfico originario, las variantes posteriores y las explicaciones de sus partidarios acerca de su significado y la forma de utilizarlo. Y pronto llegué a la conclusión de que no era utilizable en clase. Veamos las razones.

La propuesta originaria consistió en dibujar un plano cartesiano que pretendía representar en el semieje positivo de las abscisas (horizontal), valores crecientes de la 'libertad económica', mientras que el semieje positivo de las ordenadas (vertical) quiere representar valores crecientes de la 'libertad personal'. La renuncia a utilizar los cuadrantes determinados por semiejes negativos del espacio cartesiano, constituyen un tributo simbólico a una falsa pretensión de imparcialidad: Al llevar todos los puntos del espacio político al cuadrante (+x,+y) se escenifica la apariencia de que 'a priori', a ninguna posición se le atribuyen de antemano valores 'negativos'. 





A cambio, las propuestas simbólicas explicitas, constituyen impagables ejemplos de la propaganda sectaria, de la manipulación propia de un programa de adoctrinamiento:
  • Una diagonal remarcada por una linea de puntos, representa el tradicional y 'superado' espectro izquierda-derecha. Lo que sucede es que ese espectro que siempre se representaba en posición horizontal, aparece dibujado aquí como una linea inclinada en un ángulo de 45º,  de modo que la derecha tradicional no está simplemente en la derecha, sino ABAJO. En sentido opuesto, la izquierda tradicional no está simplemente en la izquierda, sino ARRIBA.
  • Sin embargo, el gráfico está dividido en dos mitades, sin necesidad de dibujar una linea que las separe. Son los rótulos los que sirven para delimitar esas dos mitades:
    • En la mitad IZQUIERDA,  encontramos las ideologías totalitarias, en la base, en el cuadrante inferior.  Yen la parte alta del gráfico, en el cuadrante superior, se sitúan las ideas socialistas. La conclusión que se persigue con esta construcción gráfica es muy evidente: El totalitarismo siempre está en la izquierda.  En su propia evolución histórica, la izquierda parte de la negación de las libertades y a lo más que puede aspirar en su avance es a la afirmación de las livertades personales.
    • En la mitad DERECHA, encontramos a la derecha tradicional conservadora en la base, en el cuadrante inferior y  a los 'libertarianos', en el cuadrante superior.  La conclusión gráfica es tambien muy directa: En la derecha no hay totalitarismo sino amantes de la libertad en distintos grados. La derecha arranca su historia defendiendo la libertad económica y en ese camino, avanza hacia la consecución de todas las libertades. La libertad es patrimonio de la derecha. Y la extrema libertad (100, 100) es patrimonio de la extrema derecha.
  • El gráfico contiene, obviamente,  una interpretación implícita del proceso histórico contemporáneo. La linea de la Historia, queda claramente sugerida sin necesidad de ser dibujada: la diagonal que une el punto  (0,0) que representa la ausencia total de libertades, con el punto (100, 100), que representa la presencia de todas las libertades posibles. Es una linea que se inicia en un punto de la extrema izquierda (absolutismo, proteccionismo, totalitarismo, intervencionismo) para llegar a un punto de la extrema derecha, donde residen todas las libertades.
Que el Sr. David Nolan fuese el fundador, en 1971 del Partido Libertariano, no es un detalle inocuo. Que su opción política resulte en un lugar tan 'preferente' de su gráfico, no es casualidad. El gráfico no ha sido construido para que cada una de las múltiples ideologías existentes tengan una ubicación razonable de tal forma que los distintos territorios políticos estén bien situados y sus habitantes puedan reconocerse y reconocer a sus vecinos.  El gráfico está construido para buscar un lugar ( y no un lugar cualquiera, sino  un lugar privilegiado) a los libertarianos recien inventados por Nolan.  

Pero aunque la finalidad propagandística del diseño es totalmente evidente, lo que en sí mismo le hace inutilizable con una finalidad didáctica y académica, lo verdaderamente objetable de esta propuesta 'cartográfica' es su incapacidad para representar todo el espacio político y ubicar correctamente opciones existentes. 

Por señalar sólo un ejemplo: ¿Dónde ponemos a los anarquistas? No digo a ese conjunto formado por  la confusa asociación conceptual de libertarianos-libertarios-liberales americanos. Me refiero al anarquismo clásico europeo. Me refiero al colectivismo asambleario de la comuna, que aspira a la abolición del mercado, de la propiedad privada, al mismo tiempo que a la abolición del Estado. A ese anarquismo que defiende la libertad individual más absoluta, un siglo antes de que en EEUU se inventase el Libertarian Party. ¿Habría que colocarlos en el punto (0, 100) del gráfico de Nolan?  ¿Acaso  los anarquistas clásicos son contrarios a la libertad económica? ¿O simplemente defienden otro concepto de libertad económica, no contemplado por Nolan? ¿Hay que admitir que los anarquistas son la extrema izquierda absoluta y colocarlos a la izquierda del comunismo? ¿Los anarquistas clásicos europeos, son algo sustancialmente distinto al comunismo y tienen su propio espacio diferenciado? ¿Hay que admitir que solo son una variedad del comunismo (comunismo libertario)? ¿Cómo se diferencia en el mapa de Nolan el comunismo libertario del comunismo totalitario? 

Todas estas preguntas que pudieran parecer irrelevantes en EEUU, son esenciales en el estudio de la historia europea y en particular, de la Historia de España. Es esa incapacidad del mapa de Nolan para plantear y contestar preguntas lo que le hace inutilizable en la enseñanza. Está concebido y construido para publicitar respuestas, no para plantearle preguntas. No es un instrumento para la ciencia, sino para la propaganda.

lunes, 10 de junio de 2013

Muñoz Molina: el geógrafo.

Con motivo de la concesión del Premio Principe de Asturias de las Letras, he vuelto a rebuscar por las redes sociales, por ver si encontraba alguna señal, alguna pista, que me facilitara volver a contactar con Antonio Muñoz Molina, con el que había coincidido en el Partido Socialista de Andalucía (PSA), antes de que se convirtiese en Partido Andalucista (PA)

Había trabado con él una cordial amistad en el Partido y volvimos a coincidir en el Área de Cultura del Ayuntamiento donde él ganó una plaza por oposición y donde yo desempeñé la Concejalía de Cultura tras las primeras elecciones municipales de 1979. Luego, perdimos el contacto tras mi salida del ayuntamiento y de la política, y salvo un par de encuentros circunstanciales, no nos hemos vuelto a ver. Yo había leído bastantes cosas escritas por él, pero no sabía casi nada sobre él.

Por eso, cuando hace un par de días, mi rebusca en Internet tuvo éxito y encontré su página personal me produjo una gran alegría poder saber algunas cosas de su vida, escritas por él mismo y leerlas como si estuviese escuchándolo, como la última vez que me encontré con él en un autobús de la Rober en la Gran Vía de Granada y me contó una deliciosa historia que le había ocurrido y que luego vi publicada en Ideal.

Dediqué varias horas a leer las numerosas anotaciones que había escrito desde julio de 2010. Hasta que me encontré con su autorretrato y pude saber de sus recuerdos, de sus hijos, de sus ciudades... y de su sitio. Para un blog como el mío, que intenta construirse en torno a un interrogante geográfico (dónde están las cosas, dónde están las gentes, como nos enseñó a preguntarnos Jacqueline Beaujeu-Garnier) toda información susceptible de señalarse sobre un mapa, resulta relevante. Aunque sea sobre el mapa conceptual del 'espacio político'.

Y allí, al final de su autorretrato estaba  Antonio, al que ya admiré cuando escribió 'La otra Guerra de Granada', diciendo con claridad meridiana,  dónde está, dónde se encuentra a sí mismo y dónde se le puede encontrar, señalando de nuevo, con toda precisión, como hacen los buenos exploradores, los buenos geógrafos, los límites exactos de un territorio que conocen:
"Políticamente, soy un socialdemócrata: defiendo la instrucción pública y la sanidad pública, el respeto escrupuloso de la legalidad democrática, la igualdad de hombres y mujeres, el derecho de cada uno a elegir su forma de vivir y si es preciso de morir dentro de la conciencia de nuestra responsabilidad como ciudadanos. Derechos sin responsabilidades son privilegios; un derecho individual beneficia a la comunidad; un privilegio siempre se ejerce a costa de alguien. Ser progresista no es defender a rajatabla al grupo al que uno pertenece sino vindicar como propias las causas singulares de quienes en principio no son como nosotros. Un progresista, aunque sea hombre, es feminista; aunque sea heterosexual, defiende con vigor el respeto a la condición y la igualdad jurídica de los homosexuales; un progresista se rebela contra el sufrimiento innecesario de los animales y contra el despilfarro de los bienes ambientales que son de todos, también de las generaciones futuras."

Así termina su autorretrato. Me reconforta saber que sigue ahí. Agradezco que se confiese habitante de un territorio político del que también soy morador y sobre el que, desde hace un tiempo, caen las arrasadoras bombas incendiarias que lanzan sobre él y contra él los nostálgicos herederos de todos los totalitarismos.

He recordado, al leerlo, aquella ocasión en la que ambos asistimos a una Asamblea del PSA en la que se debatía el signo de las alianzas  post-electorales tras las generales de 1979 y en puertas de las primeras municipales. Había, ya entonces, un sector más nacionalista del partido que abogaba por la construcción de un partido interclasista, con capacidad para instituirse en bisagra, apoyando ahora a la izquierda, luego a la derecha, al estilo de CiU. Yo era contrario a esa posición. Concebía el partido como una formación netamente de izquierda y entendía que no había otra opción natural que no fuese la de  las alianzas con la izquierda, por difíciles que estas pudieran resultar.

Como era de esperar, fui requerido a explicar mi postura y lo hice a través de una triple afirmación que sintetizaba mi historial político. Soy demócrata, socialista y andalucista. Y exactamente en ese orden de prioridad.

Y como pensé que el pronunciamiento requería alguna explicación adicional, añadí enseguida: eso quiere decir, que puestos en la hipótesis de que ser andalucista resultara incompatible con ser socialista, dejaría de ser andalucista. Y que puestos en la tesitura de que el socialismo se tornase incompatible con la democracia, elegiría ser demócrata y dejaría de ser socialista.

Evidentemente, en esos momentos yo pensaba de buena fe que los tres parámetros que definían mi posición, eran perfectamente compatibles: los escritos de José Aumente sobre el nacionalismo solidario y de clase, frente al nacionalismo insolidario e interclasista, parecían dar cierto fundamento teórico a esa creencia. Pero lo que de verdad me animó a pensar que estaba en el camino correcto, fueron los parabienes -matizados y críticos- que recibí de Antonio tras mi intervención.

En los años sucesivos, pude comprobar empíricamente y por mi cuenta, que ese nacionalismo de clase carecía de base histórica y social en la que asentarse. Me costó asimilar esa realidad y articular una explicación teórica del fracaso político del andalucismo. Inopinadamente, a mediados de los años 90 me volvía a topar con Antonio. En este caso, con su 'Ardor guerrero'. Y su lectura fue tan reconfortante como esclarecedora.  A partir de entonces he podido existir y tolerarme a mi mismo  reconociéndome simplemente como socialdemócrata andaluz.

No existía, no existe, el nacionalismo de izquierda. Podía existir una izquierda democrática críticamente respetuosa de los derechos de los pueblos, de sus costumbres, de sus culturas. Pero todo proyecto 'nacional' que pretenda situar supuestos derechos de los territorios por encima de los derechos de las personas, o de los derechos de las personas de un territorio sobre las foráneas, propende necesariamente al totalitarismo y da igual que provenga de la izquierda o de la derecha, porque acaba resultando intrínsecamente incompatible con la igualdad que es el paradigma jurídico inherente a cualquier democracia.

Hoy, al leer el autorretrato de Muñoz Molina, he vuelto a reconocer en su escritura el conjunto de las virtudes elementales que adornan a un buen geógrafo:  aquel que sabe situarse con exactitud y precisión en el espacio. En cualquier espacio, incluido el caótico espacio político. Porque sabe trazar los límites. Porque sabe orientarse. Porque no pierde nunca el norte.



domingo, 2 de junio de 2013

Nueva Época

Cuando hace más de cinco años comencé a elaborar y publicar este blog, lo concebí como un instrumento complementario de mis actividades docentes, a través del cual pretendía poner en manos de mi alumnado apuntes, documentos, videos, etc., que pudiesen utilizar en su aprendizaje de la Historia y la Geografía.

Con mayor o menor fortuna, eso es lo que  ha sido desde septiembre de 2009: un almacén de recursos didácticos, cuya consulta he venido recomendando a los estudiantes que me han tocado en suerte durante estos últimos años.

Con el paso del tiempo, esos materiales los he ido colocando de manera más sistemática y congruente en las plataformas educativas virtuales que la Junta de Andalucía ofrece para uso de sus profesores: Helvia y Moodle. En consecuencia, este blog ha dejado de tener la utilidad para la que fue creado. Es por ello por lo que he cerrado todas las páginas de apoyo a las aulas que anteriormente lo componían y me dispongo a darle un enfoque distinto y más ajustado al uso habitual que se hace de estas publicaciones en internet: un instrumento de expresión de opiniones personales, sobre los variados asuntos que componen la realidad y dibujan el panorama del mundo que nos rodea.

En su nueva etapa, 'El mapa del Idrisi' ya no se dirige a mis alumnos, sino a un colectivo distinto, más amplio y heterogéneo compuesto por mis amigos, compañeros y conocidos en las redes sociales y en especial en Facebook y en Twiter. Ignoro si tendré de la constancia necesaria para mantener viva la publicación, añadiendo al menos un post semanal a cada uno de los apartados y, desde luego, ignoro si lo que yo escriba aqui, puede llegar a interesarle a alguien. Lo que si se es que estoy dispuesto a averiguarlo.

En su nuevo formato, El Mapa de Al-Idrisi se compone de seis secciones:

  • La página Principal, donde expresaré mis opiniones, abiertas al contraste y al comentario de los posibles lectores
  • Una sección dedicada específicamente a la figura del Idrisi, el geógrafo ceutí del siglo XII, 
  • un resumen de lo que leo: libros, periódicos y otros blogs y los comentarios que ocasionalmente me sugieren.
  • Un almacén donde guardar lo que escribo, en plan más académico-cientifico
  • un archivo sonoro de lo que escucho, que es distinto de lo que oigo y  
  • un relato gráfico  de lo que miro que, obviamente no coincide con todo lo que veo.

Os invito a ojear cada uno de los apartados. Y a que me hagáis llegar vuestros comentarios.

martes, 29 de septiembre de 2009

Un Mapa es para no perderse

Y este Mapa del Idrisí no podía ser una excepción. Es cierto que no utilizaremos el mencionado mapa -cuyo diseño se estima que se remonta al año 1154- como un instrumento geodésico en sentido estricto sino, simplemente,  y en un sentido puramente metafórico, como una herramienta de orientación. Andamos muy perdidos en ese proceso actual que vive nuestro planeta, al que llamamos globalización sin que aún lleguemos a saber muy bien en qué consiste. Y enmedio de ese barullo necesitamos un mapa para no perdernos.

Me ha parecido que este mapa medieval nos podria ayudar en semejante tarea, porque contiene expresamente la propuesta de una nueva mirada al mundo, que me resulta clarificadora. Lo primero que nos permite y nos exige un mapa, es situarnos.  Me he buscado y  estoy en ese punto rojo que he marcado en la parte derecha del dibujo: en Granada, la Gárnata de los judíos que los musulmanes refundarían hará mil años dentro de poco.

Situado en ese punto, lo primero que descubro es que  el mapa del Idrisí me obliga a mirar al sur. Dicho de otra manera, equivalente, pero más explícita: me impide seguir viviendo de espaldas a África.  Y eso no significa necesariamente que me quede desnortado. El norte es lo que tengo atrás: Europa. La vieja Europa está a mis espaldas, respaldándome. En el mundo actual, el de la globalización, existen 30 países que cuentan con  democracias avanzadas. De ellas,  20 están en Europa. Eso es lo único que puede ofrecer Europa al mundo: democracia. Es decir, poder civil,  pluralismo, libertad, capacidad de pacto, respeto a la Ley. Civismo.

El civismo, el comportamiento cívico es, originariamente, el comportamiento propio de los ciudadanos, de los habitantes de las primitivas ciudades. Y cuando busco en el mapa esos lugares primitivos, donde se inventó la polis, la urbe, la civitas, descubro con sorpresa que en el mapa del Idrisí, esos núcleos civilizadores se hallan a la izquierda. En este mapa, ese es mi segundo descubrimiento, orientarse es mirar hacia la izquierda.

Hacia la izquierda se dirige el planeta cuando gira sobre sí para encontrar el Levante, ese punto en el que nace el Sol.  En la izquierda se sitúan los orígenes, la cuna de la vieja Europa. En la izquierda cercana, al fondo del Mediterráneo, en Grecia, la cuna de la democracia. Y desde esa cuna avanza y se extiende por el mundo. Hacia occidente, es decir, hacia la derecha. Porque en nuestro mapa,  el occidente está en la derecha.

Sí, ciertamente, es un mapa clarificador. No cambia  la realidad planetaria. Sólo nos permite otro punto de vista. Y nos permite empezar a comprender que la Historia no es mas que ese largo proceso por el cual el Oriente se aproxima al Occidente, la Izquierda a la Derecha, la Democracia a los Mercados. En ese movimiento de aproximación, el planeta avanza hacia el oriente, la humanidad hacia occidente. El encuentro es inexorable.

Para algunos se tratará de un choque inevitable, un choque de civilizaciones, una acción militar, en la que Occidente someterá a Oriente, conquistándolo. 

Para otros, entre los que me cuento, nos enfrentamos a un proceso de fusión, una acción cívica, en el que la Democracía se impondrá a los Mercados. Pero no destruyéndolos, sino penetrándolos.

Para ello hay que buscar los caminos adecuados. Urge encontrar los caminos de la alianza. Espero que El Mapa del Idrisí,  ayude a encontrarlos. Porque un mapa es para no perderse.  Y si caminamos hacia el choque de civilizaciones, estamos perdidos.